miércoles, 12 de octubre de 2011

Salmo 121 El Señor es tu guardador

Salmos 121:1-8  Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
2  Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
3  No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.
4  He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
5  Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6  El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
7  Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.
8  Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Comentario:
Anteriormente dije que este salmo enfatiza el poder del Señor para guardar, librar, edificar y dar esperanza. Muchas veces durante la vida, las familias atraviesan por diferentes situaciones dolorosas, enfermedades, escasez de trabajo, pérdidas, separaciones o enfriamiento espiritual y el salmo que estamos leyendo nos ayuda a todos en estas experiencias.
Los mentalistas dicen que para relajar el cuerpo se deben cerrar los ojos y levantarlos o mirar ligeramente hacia arriba. El salmista dice que debemos levantar los ojos bien abiertos a los montes, a la creación, poniendo el énfasis en quién es Dios, el Dios de la creación (vs. 1- 2), el Dios de la historia de su pueblo (vs. 3- 4), de cada miembro de su iglesia (vs. 5- 6), y el Dios que nos cuida para siempre (vs. 7-8).
Durante el viaje de ascenso a Jerusalén el panorama que les rodeaba era montañoso y el salmista se sentía inseguro por los peligros del camino. En la religión cananea los montes, (especialmente un monte en el norte de Palestina), eran la habitación de los dioses. En este ambiente, el primer impulso mental del escritor es levantar la vista hacia los montes, pero para hallar el oportuno socorro que viene del Dios de la creación y no del dios de la religión.
Dios no nos ofrece un camino fácil a la Tierra Prometida, la celestial, pero si nos brinda un camino seguro. En la vida y en la muerte, esa es la seguridad que tenemos. El Señor está y estará con nosotros y al final de cuentas nos llevará con seguridad a nuestro hogar. El salmista, por inspiración divina y por experiencia propia, habló de la misericordia que el Señor nos brinda en el camino de la vida. Un camino que Jesús mismo dijo ser angosto y no prometió que sea sin dificultades (Mateo 7:14), al contrario, dijo que en el mundo tendremos aflicción, pero que debemos confiar porque él mismo lo ha vencido (Juan 16:33).
Me gusta la frase final donde expresa que guardará la salida y la entrada desde ahora y para siempre, expresión que involucra todos los aspectos de la vida, y esta protección será segura siempre! ¿Cómo nos salva Dios? Dios nos salva “en medio” de los problemas. Dios entra en nuestras experiencias y nos ayuda a través de ellas. Dios no salvó a José de la cárcel, sino que estuvo con él en la celda; a Daniel no lo salvó del foso de los leones; lo salvó en el foso de los leones y de ellos cerrándoles la boca. Dios no salvó a David del gigante Goliat, pero le permitió acertar en el blanco y matar al gigante. Esta es la forma en que Dios se manifiesta en la vida de sus hijos, cuando la vida corre con el sol de día y la luna de noche, no nos aísla de eso, sino que nos saca y protege. Dios nos ama y está con nosotros en las experiencias para ayudarnos y sostenernos.

Rubén Pelegrina





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