jueves, 27 de septiembre de 2012


Jonás 4: 4-11 Una sombra para el enojo

4  Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
5  Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad.
6  Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
7  Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.
8  Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
9  Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
10  Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció.
11  ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Comentario:
Esta parte de la vida de Jonás nos puede llegar a todos, unos y otros podemos ponernos su saco. Su experiencia es muy común cuando se conjugan decepciones, tristezas, abandonos y pérdidas en la vida. Puede ser también que actuemos de la misma manera cuando lo que nos preocupa es nuestra reputación, como en el caso mío en estos momentos de la vida que me tocan vivir. Superamos esto con una comunión íntima y sincera con Dios. Él debe levantarse como nuestra torre para darnos sombra y ser el sostén necesario para que no caigamos, porque de otra manera nos hundimos en lo mismo que Jonás.
Él salió de la ciudad y se fue a un lugar desde donde podía verlo todo. Luego cortó unas ramas y construyó un refugio para protegerse del sol. Se sentó bajo la sombra, y se puso a esperar lo que iba a pasarle a la ciudad.
Por su parte, Dios hizo brotar una planta; esta creció y cubrió el refugio de Jonás. Así Dios le dio a Jonás una sombra mejor para que no sintiera tanto calor. ¡Jonás quedó muy contento con aquella planta, qué experiencia! Dios siempre está a nuestro lado aunque no lo veamos como persona física, pero en el caso de Jonás de presentó como una planta enredadera que creció milagrosamente y le hizo sombra.
Pero después, Dios hizo que un gusano viniera al otro día, y picara la planta la que pronto se secó, y cuando salió el sol, Dios mandó un viento tan caliente que el pobre Jonás casi se desmayaba. Era tanto el calor que Jonás quería morirse; por eso gritó: —¡Prefiero morir que seguir viviendo!
Dios trató tiernamente a Jonás de la misma manera como lo había hecho con Nínive e Israel, y como lo hace con nosotros y lo mismo se enojó. Dios pudo haber destruido a Jonás por su ira desafiante, pero optó por enseñarle una lección. ¿Cuál fue esa lección? Jonás se enojó porque la planta se secó, pero no se hubiera enojado por lo que le hubiera sucedido a Nínive si era destruida. La calabacera se secó y él se enojó. Cuando nos enojamos, debemos analizar nuestros propósitos y deseos, que pueden ser egoístas, insanos y hasta maléficos.
Si obedecemos la voluntad de Dios, Él nos guiará. El fuerte castigo de Dios es para los que se empeñan en rebelarse.
Dios le preguntó entonces a Jonás: —¿Crees que es justo que te enojes tanto porque se secó esa planta? —Por supuesto que sí —dijo Jonás—. Sin ella, prefiero morirme.
Y Dios le respondió a Jonás: —Estás preocupado por una planta que no sembraste ni hiciste crecer, que en una noche creció, y en la otra se secó. ¿No crees que yo debo preocuparme y tener compasión por la ciudad de Nínive? En esta gran ciudad viven ciento veinte mil personas que no saben qué hacer para salvarse, y hay muchos animales.
El libro de Jonás queda con un final abierto, como inconcluso, pero Dios sabe lo que hace. La pena de Jonás debía ser por una gran ciudad que por una planta que no dura nada.
Si observamos cómo termina, descubrimos una revelación del alcance universal de la misión de Dios que apunta hacia el Señor Jesucristo que nos dice en Mateo 12:41 En el juicio final, la gente de la ciudad de Nínive se levantará y hablará contra ustedes para que Dios los castigue. Porque esa gente sí cambió de vida cuando oyó el mensaje que le anunció Jonás. Pero ustedes oyen mi mensaje y no cambian, aunque yo soy más importante que Jonás en este momento.
¡Cambiemos, no nos enojemos y sigamos adelante!
Rubén Pelegrina


Jonás 4: 2-3  La mente legalista

2  Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
3  Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.

Comentario:
La plática que Jonás tiene con Dios se me hace muy interesante, cosa que la mayoría no acostumbra hacer, orar con Dios en forma conversacional. Muy molesto, le dijo a Dios: —¡Ya lo decía yo, mi Dios, ya lo decía yo! Hiciste lo que pensé que harías cuando aún estaba en mi tierra. Por eso quise huir lejos de ti. »Yo sé que eres un Dios muy bueno; te compadeces de todos y es difícil que te enojes. Eres tan cariñoso que, cuando dices que vas a castigar, después cambias de opinión y no lo haces.
Todos podemos ser hombres patriotas, pero Jonás encuentra difícil separar su patriotismo y desviada teología de su conocimiento del carácter de Dios.
La mente de Jonás es muy estrecha en esta ocasión. Jonás revela aquí por qué no quería ir a Nínive. No quería el perdón para los ninivitas, los quería destruidos; en esto se revela su patriotismo. No entendía que el Dios de Israel, su Dios, era también el Dios del mundo entero. Esto revela la estrechez de su mente.
Lo mismo ocurre hoy con la gente legalista, tienen mente estrecha, son patriotas con las tradiciones, pero poco les importa que la gente se salve. Recuerdo yo cuando era adolescente, solía tener diferencias con mis líderes, porque tenían mente estrecha. No me permitían tocar la guitarra en los cultos y mis amigos de la secundaria concurrían para escucharme tocar la guitarra. Cuando dejé de hacerlo, dejaron de interesarse por los cultos. Los líderes pensaban en un Dios con mucho patriotismo, creyendo que Dios solo se agradaba de lo que ellos hacían o de las cosas que no permitían se hicieran en la iglesia. Tenemos un Dios de amor para el perdido y no un Dios patriota a una sola causa. Dios ama a todos y poco le interesan los métodos, aunque éstos deben ser coherentes y bíblicos, con tal que los Ninivitas se conviertan. Eran los peores enemigos de Israel, pero Dios los amaba. Yo creo que muchos hoy en día no permiten cosas que Dios si permite, porque viven en el ostracismo religioso, “cosas  tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)” Colosenses 2:21-22
¿Te sorprende cuando ciertas personas se entregan a Dios? ¿Tendrás una visión tan estrecha como la de Jonás? No debemos olvidar que, en realidad, nadie merece el perdón de Dios. Jonás prefería morirse antes que Dios perdonara a un pecador y si hablamos de 120.000 más se quería morir. La mente legalista opina igual.
En la vida cristiana todos olvidamos alguna vez la misericordia de Dios. Qué pronto hizo lo mismo Jonás, olvidado lo misericordioso que fue Dios con él cuando estaba dentro del pez (2:9-10) y sintiéndose feliz cuando Dios lo salvó, pero qué furioso se puso cuando Nínive se salvó.
Aprendamos la lección de la misericordia y seamos equilibrados.

Rubén Pelegrina

Jonás 4: 1  El enojo

V.1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.

Comentario:
En ese entonces, Nínive era una ciudad de unos 120.000 habitantes, y probablemente era la ciudad principal de la nación de Asiria. Siria era una nación feroz y guerrera.  ¡Se puede entender por qué Jonás, como extranjero, no quería ir a Nínive para proclamar el juicio de Dios!  Pero en el estómago del pez, él escarmentó, se arrepintió y tomó una decisión obedeciendo y predicando luego el mensaje que
Dios le había dado. Fue por toda la ciudad he hizo el trabajo, pero cuando terminó, se enojó, inmediatamente le sobrevino un ataque de enojo.
¿Por qué nos enojamos cuando cosas buenas ocurren? Es increíble el pensamiento de Jonás, se enojó porque Dios decidió perdonar a todo viviente de Nínive. Yo anoche estaba platicando con alguien por medio de una red social y de repente se enojó como que sin razón alguna aparente.
Debemos analizar por qué nos enojamos para evitar el desprecio, la distancia y el desamor con los seres que amamos. El enojo es una sensación que surge de un “malestar” que parece brotar de las entrañas como un volcán en erupción, que por un lado nos empuja a seguir adelante pero por el otro se convierte en un arma destructora y que además nos trae más problemas que el problema mismo.
Jonás se enojó muy feo, hasta el punto de quererse morir y abandonarse para irse de este mundo. ¿Por qué? No es fácil analizar el caso de él porque no conocemos su familia, su vida pasada y otras cosas, pero sí conocemos que era un hijo de Dios y que se enojó.
Algunos cuando se enojan culparán del mismo enojo a Dios, al país, al jefe, a la "situación económica", a la suegra, a la pareja, al trabajo, al "no tengo tiempo", al pasado, en fin razones podrían haber miles, pero mientras busquemos culpables en nuestro entorno achacándoles todos nuestros males, difícilmente encontraremos la salida a esta sensación y a muchas otras.
Antes de analizar el tema en curso, quisiera dar unos consejos para realizar cuando nos enojamos, y también se lo escribo para quien se enojó anoche.
Lo primero, empezar a tenernos más paciencia, podríamos poner mucho énfasis en todo lo positivo que tenemos, en todo lo que logramos, en lugar de en todo lo que se supone nos falta. El estar atentos a nuestros aciertos, restándole críticas a nuestros errores, recordando que cometiéndolos hemos aprendido infinidad de cosas, permitirá no enojarnos tanto. Guardar siempre un tiempo para nosotros, para nuestras necesidades, nuestros gustos, nuestros planes. Aprender a poner límites cuando nos molesten, nos traten mal, nos invadan. Actuar más desde lo que verdaderamente somos y sentimos. Respetarnos y aceptarnos con todo lo que traemos nos ayudará a seguir creciendo con menos exigencia y más alegría, pero sobre todo saber que compartimos el corazón con Dios. Siempre digo que en mi corazón tengo una recámara muy grande donde Dios trabaja y comparte. Por esa razón he aprendido a no enojarme, el solo hecho de compartir con Dios mi vida.
De esto se trata el auto-conocernos, de aprender también a "pasarla bien" y estar menos tiempo llenos de preocupación, de conectarnos cada día más con nuestro Señor, facilitando de esta manera la expansión de él en nuestros actos, y eso implica abrirnos a todo lo BUENO que tiene preparado para cada uno de nosotros.
Rubén Pelegrina (continuará) 

Jonás 3: 6-10  El impacto de un mensaje entregado a tiempo

6  Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
7  E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua;
8  sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
9  ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
10  Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Comentario:

Nunca nos imaginamos lo que ha de suceder hasta que lo hacemos y pasa un tiempo. Ese tiempo transcurrido entre “el hacer” y “el impacto” puede ser breve o prolongado.
Llamo “el hacer” a las cosas que debemos hacer en el tiempo correcto y me refiero al “impacto” a lo que sucede posterior a lo que hicimos.
Has pensado en ¿Cómo impactó al mundo la vida de Jesús? Nadie ha influenciado el mundo de la manera que Jesús lo ha hecho. Nadie.
A través de la historia, la influencia que Jesús tuvo en la vida de la personas, no ha sido sobrepasada en más de 2.000 años y nunca lo será.  Ningún otro líder ha inspirado tantos cambios positivos en la vida de sus seguidores.  Quienes se encuentran con el Cristo resucitado son totalmente transformados.  Su forma de ver la vida es para siempre alterada.  Por defender su fe, no dudan en enfrentarse con dificultades persecución y aún la muerte.  Muchos consagran sus vidas al servicio de otros, poniendo de lado sus propios deseos y necesidades.
La Obediencia de Jonás impactó el corazón de una gran ciudad y fue un golpe al corazón de un rey. Dios toca el corazón por la Palabra. Y el monarca ninivita no es una excepción. Él también es alcanzado por la proclamación profética, y se desprende de los signos distintivos de la realeza: (v.6) Baja de su trono y se despoja de sus ropas reales. Es un lenguaje simbólico mediante el cual está diciendo que reconoce al Dios Eterno como único Señor y Rey.
Vs 7-8 El rey toma la pluma y escribe un decreto que dice lo siguiente: “Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos”.
La altura de los conceptos espirituales del decreto es insospechada para un medio pagano como el asirio. La obra de la palabra de Dios, proclamada por Jonás, va mucho más allá de lo imaginable. Uno de los aspectos más sorprendentes del decreto es la inclusión de los animales. ¿Cómo es posible que éste pagano y sus grandes puedan haber entendido que el cuidado de Dios abarca también a las bestias? Dice el Señor por medio de Asaf en el Salmo 50:10-11: “Porque mía es toda bestia del bosque. Y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.”
¿Podemos nosotros imaginar tamaña decisión de arrepentimiento consistente en no comer y cubrirse de arpillera el cuerpo, tanto hombres como animales?
Cuando tú te arrepientes de algo malo que hiciste, ¿solo pronuncias palabras de arrepentimiento o cumples con algo extraordinario como una señal del arrepentimiento?. Solo el cambio a veces no es lo necesario sino otra señal que cada uno puede elegir, para afirmar y grabar en imagen de vida en la mente y mostrar a Dios que verdaderamente estamos arrepentidos. Eso será un cuadro de testimonio personal que recordará lo que hicimos.
Pero la confianza no está depositada en la efectividad del rito que se haga, sino en la misericordia del Señor y la sinceridad del corazón del hombre.
Que a todos nos sirva esta experiencia para convertirnos del mal camino al buen camino diariamente.
Rubén Pelegrina


Jonás 3:4-5  La obediencia produce frutos

4  Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
5  Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.

Comentario:

V.4)  “Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba”.
Desde que somos pequeños, todos los seres humanos hemos tenido que aprender a obedecer para obtener buenos resultados en la vida. La obediencia es una semilla que germina a su tiempo y más tarde produce frutos.
¡Cuánto le costó a Jonás llegar hasta este momento en que se decidió a caminar y gritar por la ciudad el mensaje que Dios le había encomendado! Una ciudad entera dependía de la obediencia de un hombre, Nínive sería destruida si no se arrepentían de sus pecados. Y Jonás estaba parado en el punto de inflexión.
La obediencia mucho depende de la dirección que lleva nuestra vida. Jonás iba en la dirección equivocada hasta que la ballena lo tiró en el lugar correcto, con una ayuda de Dios, Jonás se dio cuenta que caminaba y actuaba en forma equivocada.
¿Te has preguntado por qué, muchas veces, Dios no responde tus oraciones, o por qué es que a pesar de que intentas hacer las cosas una y otra vez, las situaciones de tu vida siguen sin funcionar? La respuesta puede estar en tu medida de obediencia a Dios. Si has recibido a Cristo, pero todavía sigues experimentando una gran frustración espiritual, puede haber un área de desobediencia en tu vida que no has enfrentado.
V.5) “Y los hombres de Nínive creyeron a Dios”
Entre el verso 4 y el 5 hay muy poco espacio pero una grande bendición, tan grande que no llegamos a darnos cuenta si no la imaginamos. Entre que Jonás comienza su tarea y se ve el resultado cuando la ciudad entera se arrepiente, solo pasaron 3 días y unos 40 kilómetros de distancia en caminata.
Posiblemente, Dios te ha pedido algo, y como respuesta has ignorado Sus palabras o has hecho sólo parte de lo que Él te ha pedido.
Antes de que trates de hacer una lista de todo lo que Dios te ha pedido que hagas o que no hagas, piensa en lo siguiente: ¿Hay un área particular de tu vida en la que tienes una lucha para poder ser obediente a la Palabra de Dios? Cuando lees la Biblia, ¿te recuerda Dios constantemente algún pecado específico? Cuando oras, ¿te viene a la mente una y otra vez el mismo asunto? Si el Señor te está recordando algo en este mismo momento, piensa en esto: Pudiera ser que has estado viviendo en la misma situación durante años porque, en algún momento, decidiste hacer las cosas a tu manera en vez de hacerlas a la manera de Dios. Es el momento de levantarte de la arena y en obediencia como Jonás hacer la caminata rumbo al éxito, marcando la diferencia entre tu pensamiento y el pensamiento de Dios.
El comprender esta diferencia clave entre nuestra manera de actuar y la manera como Dios quiere que hagamos las cosas, puede hacer una diferencia tremenda en la vida de todo cristiano.

Rubén Pelegrina

lunes, 10 de septiembre de 2012


Jonás 3  Dios habla dos veces lo mismo


Jonás 3:1  Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo:
2  Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.
3  Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.

Comentario:

En esta historia podemos leer que Dios habla dos veces a Jonás con el mismo tenor de voz: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré”. Dios, antes de decir estas palabras por segunda vez podría haber regañado al desobediente Jonás como lo hacemos los padres a nuestros hijos cuando les pedimos algo y no lo hacen, sin embargo, nada de eso acontece. Dios se limita a volver a encargar de nuevo al profeta que grite el pregón divino a toda la ciudad.
Quizás en tu vida te hayas apartado un tanto de oír la voz de Dios, o pudiera ser que la vida te llevó por los caminos del mundo y ahora te das cuenta del error y en este preciso momento Dios te trata como a Jonás, con paciencia y te aguanta el desaire y olvido que tuviste de Él, no te regaña, no te grita ni observa tus pecados, más, se fija en ellos con disimulo y solo te habla al oído como lo hace siempre o a través de un amigo, algún sermón u otro medio indescriptible que Dios usa para llamar por segunda vez a sus hijos que en alguna ocasión se fueron deslizando y ahora no saben cómo hacer para volver. Dios tiene métodos para cada uno de nosotros y debemos aprender a escuchar esa dulce voz llamándonos al corazón, pero habiendo tocado fondo, entonces nos percatamos del error.
A otros puede ser que la desobediencia en cumplir con otro deseo del corazón de Dios les haga desobedecer, por ejemplo el ser legalista, creador de nuevas doctrinas, fabulador de mensajes proféticos y cosas por el estilo. Dios a estos les habla como amonestó a Israel y Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. (2 Reyes17:13)
V.3 Jonás se levanta apenas vomitado por el pez y obedece la voz de Dios.
La ciudad de Nínive estaba aproximadamente a 1.200 km al este de Israel, sobre la orilla izquierda del río Tigris, frente a la ciudad de Mosul en el moderno Irak. Sus murallas tenían más de 30 m de alto, y eran lo suficientemente anchas como para que tres carros circularan por ellas uno junto a otro.
Era una ciudad grande en extremo, podemos decir también que era «una ciudad importante para Dios», designación que refuerza la importancia de la misión encomendada a Jonás.
Tú eres importante para Dios y también es lo que Dios quiere que hagas al volver a Él. Por eso la importancia de la obediencia en este caso.

Rubén Pelegrina (Continuará)

sábado, 8 de septiembre de 2012





Jonás 2 La Universidad de Dios

Jonás 2:1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, 
2 y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. 
3 Me echaste a lo profundo, e
n medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo.
5 Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza.
6 Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
8 Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan.
9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.
Jon 2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.

Comentario:

He titulado al capítulo 2 la Universidad de Dios, porque Él inscribió a Jonás en “La Universidad de la Ballena” y se graduó como un hombre transformado por la gran bola de vomito.
El escritor introduce otro personaje importante en la historia, además de los marineros y el capitán, ésta es la tercer estrella de la historia, algunos dicen “un cetáceo”, otros “el gran pez” y los más abusados “una ballena”, o Ballena asesina- las cuales fácilmente pueden tragar a un hombre adulto. Este personaje es el instrumento que Dios usa para que Jonás se salve y para que reflexione.
Se conoce un caso en la vida real, de una ballena destruyendo un barco ballenero en la que sus marineros trataban de arponearla, solo para ser atrapada horas después. Al menos uno de los hombres de la tripulación fue perdido y se presumió que fue arrojado.
¡Cuando abrieron el vientre de la ballena, salió rodando el marinero perdido! Este hombre estaba palidecido por el ácido del estómago de la ballena y había perdido la razón por varios días, pero todavía respiraba y eventualmente recuperaría sus sentidos! Aunque esto sea un incidente interesante, es solo para mostrar que un hombre puede sobrevivir por algún periodo de tiempo dentro de una criatura marina.
Los instrumentos que Dios puede usar en nuestra vida para salvación, cambio y reflexión, son incontables e inimaginables. Dios usó varas y serpientes, panes y peces, agua y vino y los insólitos sistemas que no entendemos. Cada uno de nosotros ha experimentado la salvación de Dios de una manera diferente.
Jonás fue devorado por el gran monstruo marino al que puede referirse el salmista en el Salmo 104:26 “Allí andan las naves; allí este leviatán que hiciste para que jugase en él”.
La oración que Jonás hace dentro del monstruo rebosa ya la interpretación puramente literal del monstruo. “En mi angustia grité a ti, Señor, y tú me respondiste. Desde las profundidades de la muerte clamé a ti, y tú me oíste.
3 Me arrojaste a lo más hondo del mar y las corrientes me envolvieron. Las grandes olas que tú mandas me arrollaban”.
Si leemos la oración completa es interesante observar cuán llenos estaban la mente y el corazón de Jonás de la Palabra de Dios, que, en vez de ser capturado por el terror, como si lo que le sucediera fuera consecuencia de un accidente, él lo aceptó como consecuencia de su desobediencia y, por tanto, como una disciplina oficial de Dios.
¿Qué tanto llenamos diariamente nuestra mente y corazón de las enseñanzas de la Biblia? ¡Reflexionemos en esto!
Cuando Jonás dice: desde “el seno del Seol”, o sea, a las puertas de la muerte se refiere al Salmo 30:3). Cuando menciona la shekináh, la gloriosa presencia de Dios, (vs 4 y 7), hace mención a la presente Gloria de Dios en el templo de Sión.
En nuestra cotidiana forma de vivir, debemos aprender de Jonás, orar mencionando las promesas de la Biblia que se cumplen, vivir de una manera que reflejemos la vida de Jesús en este mundo y hablar de la manera que Dios hablaría por nosotros. (Continua)
Rubén Pelegrina
La historia más ridiculizada pero muy admirada

Jonás 1:17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

Comentario: 
Nos encontramos frente a una de las histori
as de la Biblia más ridiculizada por la gente vulgar y no intelectual, aunque así se crean ellos. En primer lugar los escépticos dicen que ninguna ballena podría tragarse a un hombre, y, aunque pasara, el hombre seguramente nunca sobreviviría tres días y tres noches en su vientre, como lo que declara la Biblia.
El Señor Jesucristo aceptó esto llamado “novela” como verdadera historia, siendo Él el más cuidadoso con la Palabra, se preocupó porque no se ridiculizara a Jonás. Él dijo que la gente de Nínive se arrepintió de sus pecados como consecuencia de la predicación de Jonás (Mateo 12:41). También dijo: "Así como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro del gran pez, así estará el hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches"- Mateo 12:40. Observamos que Cristo comparó la experiencia de Jonás con su propia muerte y resurrección, indicando la naturaleza milagrosa de ambos acontecimientos. No podemos entonces negar la factibilidad de la experiencia de Jonás, y tampoco la de Jesucristo. Si lo hacemos sería equivalente con negar Su deidad.
Negar la posibilidad de un milagro es ateísmo, porque a los milagros los hace Dios. El acontecimiento real de este milagro en particular está suficientemente sustentado por las afirmaciones Bíblicas, y doblemente confirmado según el testimonio de Cristo en el Nuevo Testamento.
El texto arriba enunciado nos deja con la intriga de qué haya acontecido en el vientre del pez, ¿Cómo respiraba? No podía beber, ni comer ni dormir… Jonás solo experimentaba remordimiento y dolor, pesar y seguro que mucha oración.
No nos quedemos con la duda, lo estudiaremos luego.
Dios ordenó en su providencia, a la cual toda la creación está subordinada, un gran pez que devorara a Jonás.
Una “señal,” o milagro, es expresamente llamado más tarde por nuestro Señor en Mateo 12. La respiración en una posición tal estando dentro del vientre de un pez, podría ser únicamente por milagro. La interposición milagrosa no se hizo sin una razón suficiente; el propósito fue para afectar no solamente a Jonás, sino también a Nínive, a Israel y todos nosotros los lectores.
La condición de Jonás bajo el castigo, aislado del mundo exterior, llegó a ser la más perfecta figura posible de la muerte, y el ser devuelto por el pez, el más claro ejemplo de resurrección. Como también era un tipo futuro de la muerte literal de Jesús por el pecado, y la resurrección por el Espíritu de Dios.
Tres días y tres noches que quedarían impresos en la historia para salvación de miles de millones.
Rubén Pelegrina.
Jonás 1:13-16 Dios cumple sus propósitos a pesar de nosotros

V.13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. 
V.14 Entonces clamaron a Jeh
ová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido.
V.15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.
V.16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.

Comentario:
Estamos llegando a la mejor parte del libro y continuamos observando el obrar de Dios en cada segundo de la vida que rige en este planeta y en los hombres, malos y buenos. Es de necios pensar que Dios olvida algo de lo que nos acontece, incluso Dios está pendiente que el hombre malo clame a él y se arrepienta, pero no es de Él abrir la puerta de un corazón endurecido. Estoy seguro que en aquella nave, muchos marineros blasfemos tomaban los remos e insultaban a Dios y a la naturaleza por el mal tiempo, pero al sentir impotencia porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos, cambiaron de actitud. Del insulto y enojo pasaron al clamor y súplicas a un Dios que no sabían si reaccionaría a su favor o en su contra (v.14). Expresaron algo así como esto: “Te rogamos, ¡oh Señor!, que no nos hagas morir por haber dado muerte a este hombre, (aunque todavía no lo echaban al mar pero ya era un hecho), y no hagas recaer sobre nosotros la sangre inocente; pues tú, ¡oh Señor!, has hecho caer la suerte así como has querido”.
Dios en su obrar, además de cumplir su propósito con Jonás, de que fuera a Nínive a proclamar el arrepentimiento, cumple su propósito en el corazón de toda la tripulación. Muchos marineros estarían pensando en que si se salvaban, serían mejores padres, esposos; otros pensarían con arrepentimiento en las cosas malas que hicieron y algunos hubiesen querido pedir perdón a gente que habían ofendido. Frente a la muerte el hombre no duda en hacer cosas que en otros momentos jamás haría. ¿Por qué somos así? ¿No es mejor arreglar nuestros asuntos a tiempo? Hoy podemos ser mejores personas, hoy podemos pedir perdón a quien ofendimos, hoy podemos platicar con la familia sobre temas que nos están corroyendo interior y exteriormente. La falta de perdón, el rencor y el odio generan enfermedades como el cáncer y las úlceras y nos hacen mucho mal y a la larga los únicos perjudicados somos nosotros mismos, dejando huellas imborrables también en los demás.
Entonces ellos habiendo orado, echaron a Jonás al mar, y el mar se calmó.
Lucas en el capítulo 8:24 nos dice lo que el Señor Jesús hizo en una situación similar: “Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza”.
Dios tiene gracia con el arrepentido que pide: una verdad ilustrada ahora en el caso de los marineros, luego en el caso de Jonás, y en tercer lugar, en el de Nínive.
Con la sola experiencia de un solo hombre desobediente, en este caso Jonás, Dios habló a los marineros, habló a Jonás mismo, y a una ciudad entera que estaba en pecado. Cuando no entendamos el proceder de Dios, no juzguemos, no nos apartemos, no nos durmamos, porque Dios nos sacará de lo malo para cumplir Su voluntad.
V. 16 Al ver esto, se apoderó de ellos un profundo temor al Señor, a quien le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.
¿Por qué no decidimos hacer hoy votos a Dios, temerle y clamar a él antes que vengan los tiempos malos?
Rubén Pelegrina